DDHH | 2 MAY 2025

TODOS TENEMOS DERECHO A LA EXISTENCIA

ALGUNAS CUESTIONES SOBRE EL SIONISMO E ISRAEL

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX los judíos europeos se hallaban inmersos en fuertes debates. Lo trágico de esto es que en el afán de resolver la supervivencia de los judíos europeos estos terminaron por aceptar y reproducir, con el auxilio de los mismos que los querían fuera de Europa, la propia lógica segregadora que sufrían en el continente ocupando y colonizando Palestina siguiendo la lógica de los estados nacionalistas, racistas, segregacionistas y colonialistas de los cuales provenían.




Patricio A. Brodsky

Todos los pueblos colonizados tienen derecho a defenderse.Mireille Fanon

 

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX los judíos europeos se hallaban inmersos en fuertes debates.

Por un lado la situación económica en Europa y por otro la situación de discriminación y persecuciones que estaban sufriendo bajo la dominación política de hegemonías nacionalistas que los excluían del colectivo nacional dado que el mismo era entendido como un sistema de lazos parentales (consanguinidad) del cual los “extranjeros” (los judíos eran considerados como tales a pesar de su antigua presencia en Europa) quedaban inmediatamente excluidos.

Así la urgencia planteaba tres soluciones a esta situación:

1 – La integración de los judíos al más amplio movimiento revolucionario clasista que buscaba la emancipación del judío en un proceso revolucionario y emancipador que acabase con las relaciones de opresión y dominación.

2 – La emancipación de los judíos (europeos) que se autopercibían como una nación en términos de identidad cultural y lingüística (la lengua Idish) y planteaban la necesidad de construir la independencia nacional de los judíos en los territorios europeos en los que moraban (postura representada por el BUND)

3 – La imposibilidad de vivir en Europa los llevaba a plantearse la necesidad de crear una territorialidad propia fuera de ese continente (postura entonces marginal planteada por el movimiento sionista)

Finalmente, la postura que a lo largo del tiempo se impuso fue la última, no es menor el rol que tuvo el genocidio que llevó adelante el nazismo en Europa –recordemos que las primeras víctimas del nacional-socialismo fueron comunistas y socialistas que integraban los dos primeros grupos y representaban la mayoría de los judíos en Europa.

Lo trágico de esto es que en el afán de resolver la supervivencia de los judíos europeos estos terminaron por aceptar y reproducir, con el auxilio de los mismos que los querían fuera de Europa, la propia lógica segregadora que sufrían en el continente ocupando y colonizando Palestina siguiendo la lógica de los estados nacionalistas, racistas, segregacionistas y colonialistas de los cuales provenían.

Mucho se ha escrito sobre el sionismo y el estado de Israel, hay posturas que no terminan de romper con una mirada “Eurocéntrica” y que plantean que el problema que se genera deviene de la “no aceptación de la partición de Palestina por parte de los árabes en 1947”, o “del régimen colonialista que se desarrolla luego de la Guerra de los Seis Días en 1967”, etc.

Lo cierto es que el problema de raíz está en el sionismo, su propia concepción y, sobre todo en su propia práctica de ocupación territorial.

Israel, como otros estados de origen colonialista europeo, se configura bajo un tipo específico de colonialismo, el colonialismo de asentamiento, esta lógica se aprecia en la construcción de otros estados: Estado Unidos de América, Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Argentina, Chile, entre muchos otros, Esta forma particular se asienta en la colonización paulatina, el despojo territorial y la limpieza étnica.

En el caso particular de Israel, desde el comienzo de la colonización sionista en Palestina hasta la actualidad podemos ver esta lógica desplegarse en las propias formas que adquiere este proceso (inclusive quedando asentado en documentos secretos que han ido viendo la luz a lo largo de estos años).

- La forma de apropiación territorial originaria (hasta la creación del estado de Israel) se fue dando mediante la adquisición, por parte del Fondo Nacional Judío, de tierras pertenecientes a grandes terratenientes árabes (los cuales ni siquiera habitaban en esas tierras) a lo que seguía el desalojo forzado de los árabes que moraban esas tierras y la creación allí de asentamientos de judíos migrantes (casi exclusivamente de Europa).

- La segregación de la población árabe para forzar su migración a partir del “boicot” al trabajo y al comercio con ellos. En efecto durante las décadas de 1920 y 1930 hay una campaña, por parte de los sionistas, de no contratar mano de obra árabe, no comprar en comercios de propietarios árabes y no venderle mercancías a árabes en comercios de propietarios judíos; este boicot se garantizaba mediante patrullas que vigilaban y a menudo cometían actos de violencia contra quienes no respetaban el boicot.

- La expulsión violenta de los árabes, La Nakba, desde comienzos de 1947, aun antes que el 29 de noviembre de ese año la ONU, sin tener en cuenta la opinión de los árabes, aprobase la partición de Palestina; comienza un sistemático y planificado proceso de expulsión mediante la violencia de unos 750.000 árabes palestinos del territorio de Palestina (este plan secreto, sistemático y planificado se llamó Plan Dalet)

- A partir del establecimiento del Estado de Israel, y a pesar de lo enunciado discursivamente, se produjo la creación de un ordenamiento jurídico discriminatorio en el cual existen leyes que otorgan o conculcan derechos de acuerdo al origen étnico (si se es judío o no). Y a la población árabe se la colocó bajo estricta ley marcial (comportándose el sistema punitivo israelí –el sistema judicial, las fuerzas armadas y de seguridad israelíes- como una fuerza de ocupación sobre una parte de su propia población.

- Ocupación del resto de la Palestina no ocupada en 1948. A partir de la victoria en la Guerra de los Seis Días Israel ocupa y crea asentamientos de población en los territorios palestinos de Gaza y Cisjordania; para ello realiza una nueva limpieza étnica mediante la violencia, este proceso es conocido como La Naksa, provocando la “huida” de unos 320.000 palestinos.

Desde entonces este proceso ha seguido esta tendencia ampliándose y profundizándose. No quiero extenderme más con detalles para mostrar hechos que son de público conocimiento. Sólo quería mostrar como la lógica discursiva occidental oculta y legitima la violencia colonialista para hacer aparecer la violencia defensiva como “terrorista e irracional”.

Los intentos de “naturalizar” la violencia que, desde hace un siglo la ocupación colonialista aplica, no sólo en Palestina sino en todo el mundo, son intentos desde la ideología hegemónica por legitimar su propia voluntad, la cual no duda en imponer en forma violenta de acuerdo a sus propios intereses políticos y económicos. Es por ello que en el discurso imperialista aquellos dirigentes que defienden los intereses de sus pueblos son etiquetados como “Tiranos” (Fidel Castro, Hugo Chavez, Sadam Hussein, Muhammar El-Khadafi, Bashar El-Assad, etc.) y a aquellas organizaciones que defienden los intereses de sus pueblos o de sus estados son definidos como “Terroristas” porque que su violencia es dirigida contra los intereses del imperialismo y del orden internacional que impone por la violencia.

No caigamos en un juego maniqueo, no hay “buenos” y “malos” se trata de una lucha por intereses particulares. El discurso hegemónico busca “criminalizar” las acciones de los pueblos y calificarlos como “acciones irracionales contra la paz, la armonía y la convivencia” (ocultando que esa paz, esa armonía y esa convivencia, en realidad, son el sojuzgamiento sostenido por la violencia hegemónica).

El discurso occidental condena la matanza de más de 1200 israelíes (y la toma de casi 200 rehenes) que el 7/10/2023 que Hamas perpetró en territorio israelí, pero no dice absolutamente nada respecto a los casi 300 palestinos que Israel asesinó sólo entre el 1/1/2023 al 6/10/2023; los más de 10.000 presos políticos palestinos que son mantenidos en las cárceles israelíes muchos de ellos en condición de rehenes (“presos administrativos” sin acusación, juicio ni condena), como así tampoco acerca de los casi 50.000 palestinos asesinados por los ataques israelíes en acciones calificadas como genocidio por la Corte Penal Internacional y por más de 400 académicos y especialistas en estudios de genocidio.