DDHH | 2 MAY 2025

GENOCIDIO PALESTINO

“El Imperialismo ha muerto, que viva el Imperialismo”

La tragedia del pueblo palestino es estar enclavado en una tierra, por un lado, pretendida por el expansionismo sionista –de allí el proceso de Nakba permanente al que viene siendo sometido sin solución de continuidad desde hace un siglo- y ahora, aparece la “confesión” del máximo exponente del imperialismo de su intención de materializar la definitiva limpieza étnica del territorio de Gaza para enclavar allí un “resort vacacional” para las élites mundiales.




Patricio A. Brodsky

2/5/2025

Muy pocos días habían pasado desde la asunción de Donald Trump y veíamos resurgir con mucha fuerza lo más agresivo y soberbio del discurso imperialista, Trump habla (y EEUU se comporta) como si fuesen “dueños” del mundo. Basta recordar las declaraciones de la Generala del Comando Sur del Ejército Imperialista, Laura Richardson, hablando de los recursos naturales de Argentina como de “nuestros recursos” (recordemos que Richardson es yanqui, no argentina).

Las inadmisibles declaraciones de Donald Trump son bravuconadas de un imperio en decadencia –lo cual no le resta peligrosidad, al contrario-, a las amenazas proferidas en contra de México, Canadá, Groenlandia y Panamá, además de una política migratoria que sólo puede ser definida como aporófoba y fascista; ahora se suma una elocuente definición de la intencionalidad genocida respecto al pueblo palestino, particularmente a los gazatíes, expresando su deseo de eliminar la presencia palestina en la tierra de Gaza con el objetivo de construir allí un centro vacacional para multimillonarios demostrando una total indiferencia respecto al destino de los más de dos millones de personas que habitan Gaza.

Este discurso no es nuevo, está en el ADN de los regímenes capitalistas, los nacionalismos racistas en la época del surgimiento de los estado-nación, particularmente durante la era colonialista, estaban fuertemente imbuidos del mismo mesianismo que aqueja a Trump y este tiene como dos aspectos centrales:

  1. Se ampara en una suerte de “derecho divino” que lo asistiría para imponer su dominio (que, en realidad no es otra cosa que el ejercicio de la fuerza directa)  
  2.  Ignorar la existencia de los derechos [fundamentalmente los derechos territoriales o de autodeterminación] del otro (o, directamente, ignorar su existencia), lo cual, fatalmente, conduce a la invisibilización o a la deshumanización de ese otro.

El discurso sionista coincide con el de Trump en estos puntos; para ellos los palestinos son una presencia “molesta” que estorba negocios y, con su mera existencia, niega los discursos mesiánicos respecto a la propiedad de la tierra en esa región.

No es la primera vez que la ambición colonialista provoca un genocidio, lo incómodo del actual genocidio es la identidad del perpetrador. El Estado de Israel y la Filosofía Política en la que se sustenta, el sionismo, pretenden actuar en nombre del pueblo judío y, especialmente, en nombre de las víctimas judías del genocidio perpetrado por los nazis. En nombre de aquellas víctimas, y en un perverso giro retórico, se perpetra un genocidio, según afirman, en “autodefensa” (de hecho las FFAA de Israel se definen como “Fuerzas de Defensa de Israel”) -¿Acaso no es esto lo que hacen todos los perpetradores? –los turcos afirmaban “defenderse” del intento “secesionista” de los armenios, los nazis de la “traición” judía y de la “contaminación racial”, las dictaduras del Cono Sur afirmaban actuar para “defender” a la Patria de una “agresión marxista internacional”, etc.-

Para los sionistas, desde el principio, se trató de conseguir el “espacio vital” (¿Lebensraum?) indispensable para resolver la histórica persecución a la que eran sometidos los judíos en Europa; la “Solución Final a la Cuestión Judía” que propuso el movimiento sionista (en todos sus variantes, desde la marxista de Dov Ber Borojov hasta la fascista de Vladimir Jabotinsky) fue en clave colonialista. Establecer una colonia judía (europeo-judía) en tierras extra-europeas, durante algunos años se discutieron posibilidades (Argentina, Uganda, Palestina) mostrando cómo la esencia del sionismo es el colonialismo europeo, y finalmente, por motivos más prácticos que políticos se escogió Palestina (tierra con la que el judaísmo sostenía un nexo mítico y místico-religioso). Al principio el sionismo fue resistido por la mayoría de los judíos, por “izquierda” porque proponía una salida nacional-burguesa (reaccionaria) distrayendo a los proletarios judíos de la lucha de clases por el socialismo, y por derecha porque la creación de un estado “judío” antes de una era mesiánica era un “sacrilegio”.

La incomodidad que genera la confesión de Trump es que, finalmente, queda al desnudo el porqué del interés occidental en avalar el genocidio del pueblo palestino, se trata simplemente de interés económico.

La tragedia del pueblo palestino es estar enclavado en una tierra, por un lado, pretendida por el expansionismo sionista –de allí el proceso de Nakba permanente al que viene siendo sometido sin solución de continuidad desde hace un siglo- y ahora, aparece la “confesión” del máximo exponente del imperialismo de su intención de materializar la definitiva limpieza étnica del territorio de Gaza para enclavar allí un “resort vacacional” para las élites mundiales. Cabe destacar que a pesar que entró en vigencia un acuerdo de alto al fuego entre Hamas y el Estado de Israel para facilitar el intercambio de prisioneros, la violencia genocida israelí no cesó sino que traslado su eje hacia Cisjordania, luego, con  la ruptura unilateral del pacto por parte de Israel la violencia genocida se extendió nuevamente sobre la población gazatí –pero no cesó de ejercerse sobre la población palestina en otras partes como Cisjordania y Jerusalén Oriental-.

Finalmente, la “tregua”, como suele suceder fue ignorada por Israel que desde marzo reanudó, sin prisa y sin pausa, las matanzas en Gaza.

De acuerdo con Lemkin el genocidio es: …la destrucción de una nación o de un grupo étnico… De manera general, la palabra genocidio no significa necesariamente la destrucción inmediata de una nación, excepto cuando se lleva a cabo a través de una matanza masiva de todos los miembros de una nación. Con mayor exactitud, significa un plan coordinado de diferentes acciones que buscan la destrucción de los fundamentos esenciales de la vida de grupos nacionales con el propósito de aniquilar a estos mismos grupos. Los objetivos de un plan como ese serían la desintegración de las instituciones políticas y sociales, de la cultura, de los sentimientos nacionales, de la religión y de la existencia económica de grupos nacionales y la destrucción de la seguridad personal, de la libertad, de la salud, de la dignidad e incluso de la vida de los individuos que pertenecen a tales grupos. El genocidio se dirige contra el grupo nacional como entidad y las acciones implicadas están dirigidas contra los individuos, no como tales sino como miembros del grupo nacional… El genocidio tiene dos fases: una, la destrucción del patrón nacional del grupo oprimido; otra, la imposición del patrón nacional del opresor. Esta imposición, a su vez, se puede realizar sobre la población oprimida a la que se le permite quedarse o sobre el territorio mismo después de retirar a la población y colonizarlo con los ciudadanos del grupo opresor. LEMKIN, Raphael (1944): Axis Rule In Occupied Europe. Washington: Carnegie Endowment For International Peace Division Of International Law. Pág. 79.

Si nos ceñimos a esta definición, claramente, vemos que esta es la política que por diversos medios viene aplicando el sionismo sobre Palestina desde el propio origen de su proyecto. Particularmente desde el 7 de octubre de 2023, Israel ha destruido en forma planificada y sistemática cada sitio que hace la vida nacional imposible, a saber:

- Según un informe la agencia de salud de la ONU indicó que sólo 21 de los 36 hospitales de la Franja Gaza permanecen parcialmente operativos.

- Según UNICEF desde el inicio de las hostilidades en octubre de 2023, más del 95% de las escuelas de Gaza han quedado parcial o totalmente destruidas. Al menos el 87% necesitarán una reconstrucción importante antes de que puedan volver a funcionar.

- Según un informe del Ministerio de Asuntos Religiosos de la Autoridad Nacional Palestina 815 mezquitas fueron totalmente arrasadas y las fuerzas israelíes destruyeron parcialmente otras 151 mezquitas y tres iglesias cristianas durante su ofensiva contra Gaza. El ejército israelí también ha atacado 32 de los 60 cementerios de Gaza, destruyendo completamente 14 y dañando parcialmente 18

La política sistemática de ataque junto a lugares donde se desarrolla la vida en común, donde se realizan cultos colectivos, se transmite la cultura, la identidad, la historia, lugares de memoria colectiva del pueblo Palestino, es una política que el sionismo viene aplicando desde la Nakba, la “hebreización” de Palestina ha sido una permanente, borrando los lugares de asentamiento, cambiando los nombres, etc. Política propia de un proyecto colonialista que busca reemplazar la población nativa por una población “trasplantada”; uno de los principales símbolos de este “Memoricidio” es el emplazamiento de Yad Vashem, el principal sitio de memoria de la Shoá, a pocos metros de donde estaba la aldea de Deir Yassin (aldea arrasada por una masacre perpetrada por tropas sionistas el 9 de abril de 1948, en la cual se asesinó a unas 250 personas y se expulsó a los sobrevivientes).

Las políticas sionistas de “despalestinización” de Palestina y su consecuente “judeización” se inscriben con exactitud dentro de la definición de genocidio que da Lemkin, particularmente en los párrafos destacados por nosotros. Justamente desde el origen mismo de la empresa sionista se trató (y aún se trata) de despoblar el territorio de Palestina para, sobre él, construir Israel.

Israel, con la excusa de la “derecho a defenderse” –derecho que, en ningún caso asiste a una potencia ocupante- ha transformado en política permanente hacia el pueblo palestino una sucesión ininterrumpida de matanzas, ha constituido la historia palestina en una especie de presente perenne de masacres impidiendo la constitución de una memoria colectiva. La memoria, como afirma Elizabeth Jelin resume en si tres tiempos: La memoria condensa tres tiempos: el presente, que es el momento en el que recordamos o revivimos un pasado que se nos viene aunque no lo queramos, la intencionalidad del futuro y generalmente, su asociación con algo que está ocurriendo en este momento.[1] En términos de lo que afirma Elías Khoury la acción permanente del sionismo es lo que evita la posibilidad de existencia de la memoria colectiva palestina ya que el presente es la repetición del pasado, es un único episodio genocida que no cesa: La ley de la memoria no funciona entre los palestinos, porque las masacres continúan: Deir Yassine, Qibya, Sabra y Chatila, y hoy Jenin. Les resulta imposible mirar al pasado ya que el pasado sigue siendo el presente. Están en un mecanismo infernal desde 1948... Los palestinos son víctimas de la explotación de la Shoah por parte del gobierno israelí. Las normas éticas terminan en las fronteras de Israel.[2]

Las masacres son constitutivas del capitalismo y son una acción perdurable a lo largo de toda su historia. Ya Marx en el capítulo XXIV de su libro El Capital muestra como el “éxito” de la expansión capitalista por todo el mundo se asienta en la coerción violenta, en Europa la creación de la clase obrera se asienta en un violento proceso de expropiación de los campesinos y su proletarización forzada mediante un sistema legal basado en la punición y la acumulación de capitales europeos tiene su basamento en el esclavismo y el colonialismo.

En esta etapa particular del capitalismo imperialista, en una situación de crisis hegemónica, el capitalismo muestra su rostro más feroz y descarnado. Vemos el resurgimiento y la expansión del fascismo mientras el capitalismo imperialista y globalizado se asienta en el saqueo y en la expansión belicista, sus frentes de batalla más feroces hoy son la agresión otanista hacia Rusia y la agresión sionista sobre Palestina. El discurso imperialista de Trump no es más que la expresión simbólica de las prácticas que las potencias imperialistas han desplegado sobre el resto del mundo los últimos cinco siglos, lo que vemos hoy en Palestina no es muy diferente a lo que hemos visto, por ejemplo, en nuestra región desde la llegada de los colonialistas europeos.

El problema no es Trump, el problema no es Netanyahu… El problema es el capitalismo.

 

[1] JELIN, Elizabeth (2002): La Construcción de la Memoria: A Veces Da Para Debatir, Otras No. Reportaje publicado en el periódico Río Negro On Line, 29/12/2002; http://www.rionegro.com.ar/arch200212/s29s15a.html (6/8/2004).

[2] KHOURY, Elías (2002) entrevistado en PÉAN, Pierre (2002): Sabra Et Chatila, Retour Sur Un Massacre publicado en Le Monde Diplomatique, Septiembre 2002, Págs. 20-1. Disponible en Internet en https://www.monde-diplomatique.fr/2002/09/PEAN/9409#tout-en-haut (Conultado el 23/8/2024).