CULTURA | 24 ENE 2026

PATRIA SI COLONIA NO

HISTORIA DE LA CUESTIÓN AGRARIA EN LA ARGENTINA-Parte 11

Nueva entrega de la historia focalizada en el tema agrario. Se trata de una parte de la historia de nuestro país, un país colonial, del sur global, como consecuencia dependiente y subdesarrollado, servidor de intereses ajenos a la vida de su pueblo, que desde el golpe cívico y económico de 1976 a reprimarizado su economía sirviendo al desarrollo ajeno en detrimento propio, por el ejercicio del poder de una clase dominante perfectamente adaptada históricamente como un engranaje más del sistema capitalista mundial liderado por potencias imperiales, primero por Inglaterra y posteriormente por EEUU. La idea es presentar en forma amena y rigurosa, distintas notas que den continuidad al relato histórico y emancipador que aspiramos al exponerlas




                                                           El Grito de Alcorta-

Por Santiago Ali Brouchoud (*)

En esta nota desarrollaremos con más detalle lo planteado en la entrega anterior. En primer lugar, es conveniente referirse a los actores del conflicto en análisis, que se desarrolló entre propietarios, subarrendatarios y arrendatarios. Por otra parte, cabe destacar que el origen de la disputa fue el endeudamiento producto de las condiciones de arrendamiento que eran muy desfavorables para los productores, porque además de sus altos precios incluían la obligación de adquirir máquinas y herramientas a proveedores establecidos por los propietarios. Agravaba la situación, el hecho de que cuando se daban malas cosechas se creaban deudas, que no alcanzaban a ser saldadas en los períodos de bonanza por el comportamiento especulador de los terratenientes que aprovechaban la situación para aumentar el precio de los alquileres.

Cabe destacar que si bien la Federación Agraria se creó a partir del conflicto no fue quien lo dirigió, y que su consigna sobre la reforma agraria no direccionó la lucha, que era más reivindicativa o económica, sin plantear la redistribución de la tierra, de su propiedad, ni facilidades para su adquisición.

Respecto de los hechos, la huelga comenzó en Bigand, Santa Fe, a 27 km de Alcorta, y fue motorizada, entre otros, por Luis Fontana, yrigoyenista, dueño de una barraca (almacén), donde los chacareros podían sacar fiado.

El 25 de junio de 1912 se concentraron en la plaza del pueblo y luego entregaron un petitorio al terrateniente Víctor Bigand, fundador del pueblo. Pedían una rebaja del alquiler (arriendo) de sus campos y lo emplazaban a responder en 30 días.

Exigían también poder entregar sus productos en las propias aparcerías en parvas o trojes, en lugar de en bolsas adquiridas a los propietarios, y que los contratos de arrendamiento fueran por un mínimo de cuatro años.

Los anarquistas Francisco Capdevila y Manuel Sales de la localidad de Máximo Paz, cercana a Alcorta y Bigand, organizaron la primera comisión de huelga y llamaron a la Asamblea del 25 de junio en Alcorta.

En 1912, año del conflicto, existían 76.212 chacras pero sólo un tercio de ellas eran trabajadas directamente por los propietarios. Es de hacer notar que en esta misma época existían en EEUU seis millones de colonos, cien veces más que los chacareros argentinos. Además, los farmers eran propietarios de las tierras que trabajaban. Sistemas similares se dieron en Australia y Nueva Zelanda.

A raíz de este movimiento que duró menos de cuatro meses, Juan B. Justo presentó el primer proyecto de arrendamiento en el Congreso Nacional. Pero recién en 1921, durante el gobierno del radical antipersonalista Marcelo Torcuato de Alvear se sanciona la primera Ley de arrendamiento rural (11.170). Durante el primer peronismo (1946-1955) se sanciona la ley 13.246 que prohíbe los subarrendamientos.

Volviendo al conflicto, hay que remarcar que, si bien fue breve en el tiempo y planteaba mejoras y no cambios de sistema, en él participaron miles de arrendatarios del sur de Santa Fe, extendiéndose luego a zonas de las provincias de Córdoba, La Pampa y Buenos Aires. Cabe resaltar, asimismo, que a raíz de esta lucha se creó la Federación Agraria, y que la Sociedad Rural participó activamente boicoteando el conflicto y persiguiendo a sus líderes. Todo esto en un breve lapso de tiempo, teniendo en cuenta que lo esencial del conflicto transcurrió apenas entre el 25 de junio y el 15 de agosto de 1912.

Es interesante enmarcar el conflicto mencionando otro hito de la época: ese año se dictó la ley electoral, conocida como Ley Sáenz Peña, que posibilitó la llegada al poder de Hipólito Yrigoyen, de la UCR, en 1916.

Si bien, como señalamos anteriormente, el Grito de Alcorta no fue una masacre, si hubo persecuciones en varias zonas del país, exilios internos, prisiones y asesinatos. Por ejemplo, el de Francisco Netri, abogado y hermano de los curas párrocos de Máximo Paz y Alcorta, de origen italiano. No se sabe a ciencia cierta si además de ser consultados, tuvieron participación concreta en el conflicto. A Juan B. Justo, que apoyó el reclamo, le pegaron cuatro balazos; Menna, otro de los líderes del conflicto, fue asesinado; Capdevila estuvo 18 horas preso; Manuel Sales fue amenazado y debió desplazarse luego de ser torturado. Fue visible la intervención de la Sociedad Rural y de los caudillos del radicalismo conservador, como Cepeda y Rodeiro.

Hay controversias acerca de los verdaderos líderes del conflicto y su orientación. Por ejemplo de Francisco Netri dicen algunos que era católico moderado y según otros anarquista o ateo militante. Se confunden liderazgos del conflicto con los primeros líderes de la Federación Agraria como por ejemplo Noguera.

Por último, hay que referirse a la situación política y económica de la Argentina en el mundo en 1912. Nuestro país era considerado “el granero del mundo”, como ya hemos explicado en entregas anteriores, y en el marco de esa dinámica era receptor de una gran inmigración vinculada con el desarrollo de cultivos y la explotación de ganado. Se la trataba de presentar como una tierra de promisión. Además, es de señalar el pasaje de gobiernos conservadores oligárquicos, no democráticos, a gobiernos de orientación más popular al calor del ascenso de las clases medias y el crecimiento de las ciudades. En algún sentido, aunque más moderado en sus objetivos y metodología, el Grito de Alcorta constituye sin duda un antecedente de los conflictos de la década posterior, como los de La Forestal y la Patagonia Trágica, que trataremos en las próximas entregas.

(*) Fundador del Movimiento Federal por la Soberanía Nacional. Colaborador en Argentina con el Semanario Vanguardia Campesina