sábado 28 de noviembre de 2020 - Edición Nº88

Trabajadores | 25 oct 2020

Roberto Beto Pianelli

AL FILO DE LA TRAGEDIA

Un nuevo descarrilamiento en el subte porteño, por azar sin víctimas graves


Las promesas electorales de Mauricio Macri de construir 10 kilómetros de vías de subte  por año se esfumaron en el tiempo. No pudieron hacerlo peor: compraron vagones chatarra del Metro de Madrid llenos de amianto, todos los días ponen en riesgo a usuarios y trabajadores y no se les mueve un músculo de la cara al negar que haya habido un descarrilamiento porque sarasa sarasa.

Sin que hubiera sorpresa para nadie, una vieja formación marca CAF-GEE fabricada en 1963 y miles de veces reparada tuvo un accidente (¡otro más!) al entrar a la estación Independencia. Un bogie (el bastidor con las ruedas y la amortiguación que soporta la carrocería) se desprendió de su base, el coche cayó y arrastró la formación completa, produciendo destrozos en la vía y en el andén. Un desastre. La suerte estuvo otra vez de nuestro lado: Larreta y sus funcionarios de SBASE no viajan en subte si no es para la foto.

Según el informe del delegado de tráfico Emilio Parodi, presente en la estación en ese momento, “hubo un estruendo, tembló el salón y se vino el caos. Las luces se apagaron de golpe en el último coche. El guarda sale de la cabina hacia el salón para observar lo que sucede. El griterío, puteadas públicas en queja para quien quisiera escuchar, provienen de adelante. El conductor llega corriendo sobre el piso del andén lastimado por el impacto hasta llegar al final. Todo está envuelto en el apuro de la emergencia y con su compañero guarda abren las puertas con la polvareda esfumando la imagen. Los pasajeros escapan atónitos. Los que bajaron no lo podían creer, el segundo vagón se hundió, el bogie quedó cruzado en las vías, varios usuarios en shock, otros filman con sus celulares el testimonio en tinieblas de la insólita escena”.

“El azar, la suerte echada en el naipe de la Línea E, juega su mejor carta”, agrega Parodi. “El personal de estaciones evacúa y comienzan a llegar policías y bomberos. A pesar del impacto solo hubo pasajeros con escoriaciones y golpes, gracias a la poca afluencia de usuarios en la pandemia. Nuestros compañeros tienen traumatismos leves y shock por el hecho. Si esto hubiese sucedido en el túnel en un cruce de formaciones, estaríamos hablando de una tragedia como la de Once. Si pasaba en el túnel o en zona de cambios era un desastre en serio”.

Hubo suerte, el andén pagó con sus fracturas el freno que puso al seguro vuelco del tren en el túnel. La postal es la de un subte bombardeado por la desidia estatal-empresarial. Las formaciones GEE estuvieron tiradas en la cochera de Virreyes toda la cuarentena. Pese a las denuncias del cuerpo de delegados sobre el estado deplorable del material rodante e instalaciones en la línea E, volvieron a caminar porque las formaciones Fiat (construidas en 1981) que están en servicio se encuentran en estado calamitoso.

Metrovías (la concesionaria) y Sbase (el ente controlador a cargo de la Ciudad) decidieron volver a poner en servicio estos coches. Las gerencias de RRHH y material rodante juraron y aseguraron que se habían realizado todos los mantenimientos para que estos trenes fueran seguros para trabajadores y pasajeros. En algún lugar bajo la abundante pintura amarilla debe estar escondido el concepto “fatiga de materiales” del colegio industrial.

El factor humano otra vez mostró su cara más amable. Tanto en la nueva normalidad como en la pandemia los trabajadores mostraron profesionalismo. El informe de Parodi concluye: “Acá no hay aplausos. Solo resuenan los ecos de una línea olvidada que vuelve a caminar por los túneles de una dimensión conocida, al filo de la tragedia siempre”.

El cambio de flota de la línea E es urgente, por obsoleta y porque tanto los GEE como los Fiat están llenos de piezas con asbesto. Lo mismo que en la Línea B, hace años los metrodelegados denunciaron la desidia que sufren trabajadores y usuarios de la Línea E. Hicieron infinidad de medidas y acciones gremiales para que tanto la empresa Metrovías como SBASE gestionen de forma responsable el transporte público de la CABA. Esto no fue un accidente, es la decisión consciente y organizada de dejar librada al azar la posibilidad de una tragedia masiva, que en algún momento va a suceder si no se toman medidas responsables y urgentes.

Publicado en El Cohete a La Luna

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