sábado 28 de noviembre de 2020 - Edición Nº88

Economía y Política | 4 nov 2020

Por Alfredo González

Una mirada sobre la soberanía tecnológica

Dr. Ing. Alfredo Carlos González. Ex vicedecano, Profesor Titular Ordinario, Director UIDET-ProInTec I&D de la Facultad de Ingeniría de la UNLP.


Es muy común en nuestro país cuando se habla de situaciones de soberanía hacerlo más allegado al concepto de soberanía territorial, pero también es muy importante la soberanía del punto de vista de los conocimientos. Este último concepto tiene un valor muy importante, ¿porqué? porque cuando se comparan situaciones que muy a menudo se manejan, decimos que somos un país agroexportador, con una gran capacidad para exportar y producimos alimentos para cuatrocientos millones de personas, situación esta que puede ser discutible. Pero también tenemos otras capacidades muy importantes y que en estas líneas se asimilan a los materiales, que es el área donde en lo personal me desempeño, junto con un grupo de profesionales de la Facultad de Ingeniería de la UNLP.

Los trabajos del grupo han estado asociados con el desarrollo satelital en nuestro país. Cuando se realiza una mirada sobre este desarrollo, resulta interesante poner un par de ejemplos en números porque nos alerta de algunas situaciones que, en general, son desconocida por la gran mayoría de la sociedad. Estos números son muy interesantes, por ejemplo, cuando se compara el hecho del desarrollo de satélites, como muchos saben nuestro país ha desarrollado la tecnología y puesto en órbita los satélites ARSAT 1 y el ARSAT 2, el ARSAT 3, en etapa de construcción, fue discontinuado por el gobierno del Presidente Mauricio Macri. Estos avances tecnológicos han posicionado a nuestro país entre 8 países del mundo que manejan estas tecnologías, aquí podemos entrar en una comparación interesante: nuestro país es uno de los principales exportadores de porotos de soja del mundo, cuando se analiza el valor dólar de la exportación de una tonelada de porotos de soja, dependiendo de los vaivenes circunstanciales que se puedan dar en el mercado internacional, podemos hablar de valores de entre 300-400 dólares la tonelada. Ahora bien, cuando consideramos exportar esta tecnología, el valor de una tonelada de satélite, estamos hablando de un valor de 200 millones de dólares la tonelada, pensemos que el satélite Saocom 1B puesto en órbita recientemente pesa tres toneladas. Si consideramos estos valores hay seis órdenes de magnitud en lo que representa para nuestro país una cosa y otra.

Como se indicara anteriormente esta tecnología es manejada por ocho países en el mundo, cuando hablamos de soberanía tecnológica, este es un claro ejemplo, ¿porqué? Porque somos capaces de diseñar y armar un satélite y ponerlo en el espacio a través de tecnologías contratadas para tal fin. Cabe aclarar aquí que nuestro país estaba trabajando en el impulso de estas tecnologías a través del proyecto que se conoce como Tronador II, que consiste en el desarrollo de vehículo espacial autosuficiente capaz de poner un satélite en órbita.

Asociado a este proyecto de los satélites, nuestro grupo trabaja en el área de los materiales, específicamente en aleaciones de aluminio. Estos materiales se caracterizan por ser livianos, es decir de muy bajo peso, dentro de esta línea se trabajaron con dos aleaciones una de aluminio-cobre y otra de aluminio-litio. Si realizamos un análisis del punto de vista de los números que son sumamente interesantes y tiene un porqué, tal como se puede vislumbrar en el siguiente análisis. Nuestro país tiene una fábrica de aluminio primario, radicada en Puerto Madryn, Provincia de Chubut, que es la empresa ALUAR, en la cual se importa el mineral de donde se obtiene el aluminio primario mediante el uso intensivo en energía. Este aluminio primario es exportado a distintos lugares del mundo, cabe aquí hacer una reflexión, acabamos de decir que para la obtención del aluminio primario se requiere un uso intensivo de energía, entonces una pregunta que cabría hacernos es ¿qué estamos exportando?. Estamos exportando energía. Pero vayamos a los números para ser más concretos, la tonelada de aluminio primario dependiendo de diferentes circunstancias del mercado internacional tiene un valor de 2000-2500 dólares la tonelada. Lo importante es comparar los valores de las aleaciones que se utilizan en este tipo de desarrollo, las aleaciones de aluminio-cobre tienen un valor de mercado de 20.000 dólares la tonelada, si comparamos con el aluminio primario tenemos un orden de magnitud mayor, estas aleaciones se utilizan en muchas aplicaciones aeroespaciales y aeronáuticas, como así también, en aplicaciones industriales. Lo más importante se da para las aleaciones aluminio-litio, que son aleaciones de última generación en aleaciones livianas, el valor de estas aleaciones es de 200.000 dólares la tonelada, si hacemos la comparación con aluminio primario su valor es de dos órdenes de magnitud mayor. Si a esto le sumamos que nuestro país dispone de manera compartida con Chile y Bolivia el yacimiento más importante de litio del mundo, conocido como Indio Muerto, queda claro que tenemos todas las condiciones para trabajar en este tipo de aleaciones, nuestro grupo ha llegado a la fabricación a nivel de prototipo de esas aleaciones, en el mundo este tipo de aleaciones se ofrecen a escala comercial, nuestro país está en condiciones de avanzar a escala industrial en este tipo de aleaciones, que hace falta para ello las decisiones políticas y las inversiones de capital para avanzar en este tipo de emprendimiento.

Estos ejemplos y otros tantos, que se han sumado a raíz de la pandemia del covid 19, muestran la capacidad de nuestro sistema científico tecnológico en aportar a la soberanía tecnológica.

OPINÁ, DEJÁ TU COMENTARIO:
Más Noticias

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias