viernes 23 de julio de 2021 - Edición Nº325

Patria Grande | 7 dic 2020

Venezuela

El chavismo recuperó la Asamblea Nacional con 70% de los votos

Por Dayana López Villalobos


Venezuela organizó  su elección número 25 desde que el Comandante Hugo Chávez llegó al poder  tal día el pasado domingo  6 de diciembre, hace 22 años.

A esta elección se arribó después de atravesar todas las estrategias de guerra que contra el cuerpo social venezolano se han implementado: Guerra psicológica, mediática, diplomática, económica, financiera, medidas coercitivas unilaterales, magnicidio. Todas ellas, parte de un Golpe de Estado continuado, implementado desde el imperialismo norteamericano.

El ataque tiene un objetivo: borrar del imaginario venezolano y latinoamericano un proyecto político antihegemónico que se convirtió en ejemplo mundial y cambió la correlación de fuerzas en el tablero geopolítico, transitando la vía socialista trazada por Cuba en la región.

El chavismo, a través de la elección parlamentaria del domingo, viene a recuperar para ese proyecto el  Poder Legislativo, secuestrado por el golpismo, desde donde se solicitaron y justificaron las medidas coercitivas aplicadas por Estados Unidos contra Venezuela.

En esta ocasión, sectores de la oposición encabezados por el diputado Juan Guaidó, convocaron a la abstención. Sin embargo, el sector dialoguista que adversa al oficialismo, decidió participar e inscribió sus candidaturas.

Cañones contra la democracia

La mediática internacional apuntó sus cañones. Se dedicaron a difundir tres matrices de opinión negativas sobre esta elección: La primera es la del “fraude”. Una matriz que ya es recurrente entre sectores golpistas. No importan los informes de los 300 observadores internacionales que participaron de la jornada, ni las 16 auditorías a las que se somete el sistema electoral antes, durante y después de la elección. Menos les importa el voto popular.

La segunda matriz con que atacan es la de la ilegitimidad de las elecciones por las cifras de abstención. La participación del 31% del padrón en este proceso no debe sorprender si se considera que parte de la oposición llamó a abstenerse; pero además, el pueblo venezolano está sometido a un bloqueo que dificulta las comunicaciones, la movilización de electores y la cotidianidad toda.

A ello sumemos que estas elecciones se desarrollaron en el marco de una pandemia mundial que nos tiene hace meses en regímenes de cuarentena y distanciamiento social, sobre todo, a la población de riesgo.

Pero veamos algunos números: el mismo domingo, en Rumania se realizaron elecciones parlamentarias con un porcentaje de participación de 31,8 %. Nadie se escandalizó. Por otro lado, si revisamos las cifras de anteriores parlamentarias en Venezuela, tenemos que en el año 2000 hubo un 56% de participación; en el 2005 sólo un 25,2 % del padrón, luego de un llamado a la abstención por sectores de la oposición, al igual que en esta contienda.

Para el año  2010 la participación llegó al 66,4 %; y en 2015 se alcanzó un tope de 71%, en un contexto en que el chavismo había perdido a su máximo líder y la oposición había alcanzado una alta votación en las presidenciales que le dieron el triunfo a Nicolás Maduro con un margen muy estrecho respecto del candidato opositor.

Importante  es destacar que la legislación venezolana no establece un tope mínimo de participación para legitimar una elección. Tampoco exige el voto obligatorio, so pena de imponer sanciones. De manera que, con 1% o 100% de participación la elección es válida. Esta es una realidad objetiva.

La tercera matriz de los cañones mediáticos es la supuesta falta de observación internacional. Desestiman e invisibilizan a los 300 observadores internacionales y más de 1500 acompañantes nacionales que participaron de esta Jornada. Cacarean la Unión Europea y la OEA porque no participaron como observadores, con la misma cara de piedra que justificaron el Golpe de Estado en Bolivia, por mencionar un caso testigo.

Parlamento chavista

Esta elección contó con la participación de un sector de la oposición que obtuvo una importante votación en las elecciones presidenciales de 2012. Pero también tenía un elemento nuevo: la creación de la Alternativa Popular Revolucionaria, integrada por el Partido Comunista de Venezuela y otras organizaciones políticas del país, como opción del chavismo por izquierda.

Los resultados preliminares emitidos por el Consejo Nacional Electoral esta madrugada establecen, grosso modo,  los siguientes resultados: Para el chavismo, Gran Polo Patriótico 67.6% y PCV 2,73% suman más del 70% de los votos. Para la Oposición, la  Alianza AD, COPEI, CMC, AP, El Cambio  obtuvo 17.95%; y PV, VPA  4,19%: Juntas suman poco más del 22% de los votos.

Estos resultados  fueron los difundidos en el primer boletín oficial con el 82,35 % de actas escrutadas y una participación del 31% de electores. Con lo cual se actualizarán en las próximas horas y sabremos con certeza  quiénes ocuparán los 277 curules de la Asamblea Nacional. Lo seguro es que esta tendencia es irreversible.

Como sea, es una gran victoria para la paz y para el pueblo venezolano que, una vez más reafirma su autodeterminación. Por cierto que, el diputado Juan Guaidó deberá entregar su curul el 5 de enero, como lo indica la Constitución. Y será polvo cósmico, en el mejor de los casos.

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