jueves 22 de abril de 2021 - Edición Nº233

Economía y Política | 2 abr 2021

El juego del poder

Recuperemos nuestros ríos y puertos.

El autor de estas notas complementarias sobre la red troncal navegable (comercialmente Hidrovía del Paraná) es César Briatore integrante de la Comisión Directiva del Sindicato de la Actividad Naval de Mar del Plata, participante también del Movimiento de Recuperación Nacional y egresado de la UTN como Técnico superior en administración de puertos. Ambas notas demuestran, como otras notas sobre el mismo tema que publicamos en nuestro portal www.infok.com.ar , que hace 25 años hubo un acto de entrega nacional consistente en entregar el dragado del canal a una empresa belga, cuando argentina desde siempre había realizado esa tarea con barcos y maquinarias propias. El tema de la red troncal navegable del fin de la licitación y de la construcción del canal de Magdalena está ligado a la lucha por la defensa nacional, al recupero por el estado del control de la navegación de los ríos interiores y al recupero de la administración directa por el estado de los más de 30 puertos fluviales que están situados en el sistema que une los Riós Paranà, Paraguay, Uruguay y Rió de la Plata con un recorrido cercano a los tres mil quinientos km. Controlar la navegación de los ríos y los puertos significa controlar la evasión impositiva, la subfacturación, el contrabando y recuperar para el fisco decenas de miles de millones de dólares que podrían usarse para obra pública, construcción de hospitales, escuelas, puentes, carreteras, etc. También significa controlar el precio interno de granos y derivados, es decir de alimentos básicos para todos. Es mucho lo que se juega y no podemos ser indiferentes a eso. Argentina podría tener una empresa nacional de dragado como lo propone el proyecto de ley elaborado por el Movimiento de Recuperación Nacional que el autor de estas notas que hoy publicamos íntegra, también podría controlar el comercio exterior como ya lo hizo a través del IAPI y de las Juntas nacionales de carnes y granos y también poseer una flota mercante potente fluvial y marítima con barcos construidos en Astilleros Río Santiago y Tandanor en funcionamiento actualmente. Todo eso es posible de realización , pues no estamos condenados a la entrega. DESPERTEMOS.


Las consecuencias de la Ley de Reforma del Estado en el sistema logístico argentino y la actual imposibilidad material de garantizar la navegabilidad por nuestras aguas
Por estos días está pasando lo que solo sucede en ocasiones muy excepcionales. Solo muy de vez en cuando en nuestro país, dos fuerzas contrarias generan una sinergia combinada. Por estos días, diferentes sectores políticos, algunos enfrentados entre si, diferentes personas, muchas que se detestan entre sí coinciden en la necesidad de incorporar el Canal Magdalena al sistema logístico de navegación argentino. Y no es para menos, hoy nuestro comercio interior es víctima de nuestra impericia. Necesitamos sacar nuestros productos hasta las márgenes de un país vecino para volver a ingresar a nuestra traza nacional. Ridículo? No, Argentina. Debemos haber perdido bastante la memoria con la pandemia porque esto que hoy todos reclaman fue anunciado por el actual Subsecretario de Puertos, Vías Navegables y Marina Mercante Leonardo Cabrera el 19 de diciembre del 2020. ¿Porque hoy todos reclaman algo que ya fue anunciado hace unas pocas semanas?

Eso no lo puedo responder pero vayamos más atrás, saltemos al 23 de julio del 2014 cuando veíamos la autorización del llamado a licitación del dragado del canal a través de la Resolución 600/2014 originada en la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables  a cargo de Horacio Tettamanti. El anuncio se justificaba con cada argumento que se repite hoy, solo que lo olvidamos. Evidentemente ninguno de esos anuncios fue realizado sino hoy el canal sería navegable y no se lo estaría reclamando desde cada rincón del país por cada agrupación que ama el concepto de soberanía. Pero vayamos más atrás, mucho más atrás, vayamos hasta el Siglo XVI donde en los croquis de navegación franceses se marcaba el camino al mar desde el Paraná por el mismo Canal Magdalena que hoy reclaman y antes de ayer anunciaban “Construir”. Definitivamente, estamos hablando de Argentina.

Carta de Oyarvide

El Canal no se puede Construir, está ahí, frente a nuestras narices y bien lo saben los baqueanos que basan su trayectoria en cartas náuticas que surgen del tenaz trabajo del cartógrafo vasco Don Andrés Oyarvide. Este geógrafo nació en Gipuzkoa  y falleció en el 1806 en pleno Río de la Plata en medio de un temporal dejando el legado de la carta de Oyarvide que se utilizó para la navegación hasta 1875 con pequeñas correcciones. El trabajo no se detuvo y en ese año sale una nueva carta “revisada, corregida y aumentada”  por José Murature, jefe de la Escuadra de la República Argentina. Allí se hablaba de profundidades iguales o mayores a 9 brazas (no pies). ¿Pueden creerlo? ¿Qué nos pasa? Es simple: Esto es Argentina y los argentinos suelen tener mala memoria o ser terribles turros.

Me pregunto ¿porque hoy?. Tal vez había que tapar el elefante en el bazar. Me parece que estamos frente a esos magos que chasquean los dedos y mientras miramos eso te sacan la billetera del bolsillo. Estamos a días de terminar una historia que avergüenza a cualquiera que haya gritado un gol de Maradona, termina por fin la Concesión del Siglo . Hace más de 25 años el Estado Nacional en un arranque liberal que le duro mas de una década le cedió la red troncal a una empresa en formación (sic) que se quedaba con todos los elementos para hacer dragado que poseía el país. No alcanzaba con ese curro entonces además le facilitaron las cosas a tal punto que se autofinanciaron cobrando peaje como si fuesen una autoridad pública pero para mejor de males, cobraron cada metro dragado mucho más caro que lo que se cobra en otros países. Sorprendidos? Esa es la historia de Hidrovia SA contada en solo dos oraciones.

Hoy estoy lleno de preguntas ¿Por qué hoy las opciones para mantener la navegabilidad en nuestras aguas dependen de importar servicios que se pagan en moneda extranjera encareciendo nuestros productos? ¿Porque las Cámaras Cerealeras y otros mas se sienten tan cómodos con los belgas que los explotan? Ya hemos visto los anuncios de Jan de Nul y su draga más ecológica del mundo, que notable.. ¿De que me sirve que lleve el pabellón argentino si no tiene puesto un solo tornillo fabricado acá? Perdimos el norte señores pero a los pibes hay que contarles que en este país ya se fabricaron muchas dragas en Mestrina y que con apenas 2,30 metros de calado dragaban hasta más de 20 metros de profundidad. Eso no es todo, deben saber los pibes que nunca habíamos dependido de un extranjero para dragar nuestros canales hasta que llego el Ministro Cavallo. Hay que contarles que una empresa publica no es mala palabra ni debe ser ineficiente y para ello abundan los ejemplos de ARSAT, INVAP, Aerolíneas Argentinas, BNA, YPF y otras mas. Pregunto una vez mas: ¿Porque no podríamos dotarnos de los elementos para servir al interés nacional? ¿Por qué no? ¿Tan inútiles somos o es que nos hicieron creer que no se puede?

Draga 14C del Ministerio de Obras Publicas trabajando en 1903

Tal vez debemos dejar de prometer tanto y construir más. Tal vez la salida a tanta flojera sea conformar una empresa pública de dragado que alivie esas tensiones que generan las licitaciones internacionales. De ese modo eliminamos los peajes percibidos por privados y financiaremos tal vez por menos plata a nuestras construcciones en astillero nacionales. Nos libraremos de esos conflictos de intereses entre funcionarios y empresarios que quieren dragar porque quieren cobrar y estaríamos hablando sinceramente de soberanía. A ver, bajemos las caretas, Soberanía no es navegar por nuestras aguas mientras tenemos que sacar dolares de otros lados para pagar los servicios de una empresa transnacional. Para mi y para muchos soberanía es otra cosa, es cuidar los intereses de los que viven en este país sin andar mendigando que nos ayuden a hacer lo que debemos.

Piensen un minuto, ¿Por qué no?

El juego del poder
La persistencia de una mecánica mas allá de las voluntades populares en el contexto de una volatilidad extrema

El Canal Magdalena es un tema sensible, hay mucha confusión en la opinión pública y se habla muchísimo de ciertas cuestiones mientras que de otras parece que sigue bajo un inexplicable manto de hermetismo. En la nota antes escrita toque varios botones de un problema complejo y parece que alguna tapita de algún botón estaba media floja, gastada tal vez. Algo pasó, resulta que toqué algún botón que se desarmó y soltó el resortito que tiene el coso de la escomúnica que pasa por debajo  del cuchuflo que trababa la Caja de Pandora. El día pasó a tener menos horas y todo empezó a correr más rápido. Ya no era una opinión sino un grito.. ¿Por qué no?

Duelo a Garrotazos – Goya

Una pregunta mal hecha obtiene respuestas equivocadas me enseñaron una vez y no me olvide nunca más de eso.  Por lo tanto,  ahora vuelvo a preguntar como corresponde esta vez, ¿Por qué si? ¿Por qué SI necesitamos una empresa nacional de dragado? Paso a explicar.

El dragado en la Argentina fue privatizado a partir del año 1995 cuando una ola liberal regional se impuso de la mano de Menem – Cavallo e hizo una reducción drástica del gasto fiscal en pos de lograr el tan mentado equilibrio en las cuentas del Estado. Los cráneos dijeron Eureka! Matemos un estado elefantiásico con una licitación en el corazón y así el fisco no deberá invertir y sostener servicios públicos (aunque tengan valor estratégico) logrando una doble ganancia. El estado no gastaría pero además recaudaría impuestos de esas empresas que se ocuparian de esa fea tarea de ser eficientes y asi cada cual que pague por lo que usa. Todo muy lindo, todo muy lógico pero no funcionó. Y no es que funcionó más o menos y dale que va.. No funcionó pero Mal, no funcionó y no va a funcionar jamás. No va a funcionar ni el dragado ni ninguna actividad estratégica dada en concesión porque lo importante no es la concesión sino el posicionamiento estratégico justamente. Tal es asi, que para sacarse de encima el dragado y balizamiento de la Cuenca del Plata la Argentina le cedio a una empresa extranjera en concesión a esas obras a cambio del peaje. Moraleja, nadie sabe bien cuanto se draga pero peor aun el Estado al no tener el control del peaje no sabe bien cuanta mercadería circula por sus vías navegables. Ahora que se entiende y repito: No es una cuestión de costos o gastos, es una cuestión estratégica.

Las empresas concesionarias tuvieron siempre al público de rehén y al estado de cómplice. En ese contexto maximizaron rentabilidad sin remediar o disimular sus costos. Fueron creativos y funcionales, cuando el gobierno apretaba el cinturón ellos también hacían lo mismo. No para sí mismos sino para su clientela cautiva. Pero cuando asumía un gobierno generoso y contemplante de este abuso entonces se ponían la piel de oveja y de ese modo consiguian suculentos subsidios. Liberal con los liberales y mangueros con los Nac&Pop.. Esto es una fija y no hablo de las distribuidoras de energía ni de las empresas de transporte público de pasajeros ni de los concesionarios en la recolección de residuos o las empresas de catering en los colegios.. Hablo de todas, hablo de la trama en su conjunto. Todas las empresas que tienen al Estado como socio garante de sus actividades lucrativas tienen un modus operandi que revela que sus acciones no son casuales. Son premeditadas y consensuadas por un mismo criterio. Defender la continuidad del negocio y lograr la mayor rentabilidad en el menor plazo. No esta mal que quieran ganar plata, lo que esta mal es que patean la cabeza de un Estado que la tiene en el piso.

La trama es grande, basta con ver en los portales de medios o en las campañas políticas como retornan el favor en un gesto de inusitada generosidad. Sus GIF animados abundan en portales y blogs, aparecen en los trípticos de las convenciones en elegantes hoteles y animan a publinotas de singular espontaneidad digna de una comedia en la calle Corrientes. La trama no es grande, es inmensa, tan grande es que sobrepasa los límites de una politica que pretende jugar al bipartidismo pero termina siendo al final una charada para la gilada.

El poder de estas empresas radica en eso, en ser parte de algo establecido, están ahí desde antes que asuma un funcionario y quedará ahí el día que tenga que vaciar su despacho. Ellas son seguras, confiables, van a seguir ahí aun después que la sociedad reclame un cambio de gobierno. Su poder radica en no ser el signo de una política de estado sino el rasgo de un modelo. Un modelo que funciona. Les fue tan bien trabajando en – con – para el estado que estas empresas extendieron su trama de modo suprapartidario hasta lograr sobrepasar los diques ideológicos. Son estructuras claramente más allá de las expresiones partidarias y tienen una pirinola donde todas sus caras dice Toma Todo. Intocables por naturaleza se refieren al Poder Ejecutivo Nacional como “puesto menor” y se te cagan de risa en la cara cuando preguntas ¿Por qué no?

Ahora veremos si se ríen cuando les cuente porque Si. La respuesta es simple, tiraron tanto de la cuerda que se rompió. La pandemia y la campaña presidencial más cara del mundo con el auspicio del FMI ponen en agenda una cuestión central. ¿Cómo y cuándo salimos del liberalismo económico? ¿Cómo y cuándo la Argentina como estado soberano va a gestionar sus recursos? Y por último ¿Cómo y Cuándo este pueblo va a vivir una vida acorde a las multimillonarias sumas que pasan por frente de cada rancho?? Es simple, es ahora o nunca. Es necesario pensar cambios estructurales en la administración nacional de los recursos reconociendo que el modelo tan entramado sencillamente fracasó por insostenible. Es imprescindible sacar los pies de la fuente liberal y darnos cuenta que en cuestión de recursos hoy por hoy no hay grieta. Ningún cambio de gobierno trae consigo la rectificación en políticas ni de energía, ni minería, ni pesca, ni vías navegables ni ninguna otra área que haya sido liberalizada. Entonces ¿Por que si? Porque la Argentina entró a la Pandemia con una deuda a 100 años y como no se puede pagar se la patea para dentro de 110 o 120 años. En este escenario el Estado nacional debe meter mano a cada caja porque sino mientras los de abajo sufren recesión, los del medio siguen especulando y los de arriba se hacen los distraídos.

Cesar Briatore

Técnico Superior en Administración Portuaria (UTN) – Comisión directiva en Sindicato de la Actividad Naval Mar del Plata – Obrero naval

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