sábado 20 de julio de 2024 - Edición Nº1418

Economía y Política | 7 jul 2024

La deuda es dependencia y hambre

DEUDA Y CRISIS

El mundo financiero es una timba que sostiene su irracionalidad sobre la economía real, y por más que el hombre invente, la tierra es la usina de su existencia, o sea los recursos naturales y sobre todo los recursos energéticos. Los lazos de sujeción a las poblaciones y de los territorios ya no son los ejércitos de ocupación, son otros elementos más efectivos en cuanto a la economía del poder, son las multinacionales, el capital, el sistema financiero, el desarrollo tecnológico, las comunicaciones, las instituciones globales de los países centrales, la penetración cultura , etcétera y en los países periféricos la deuda externa y fundamentalmente el FMI juegan un rol determínate. El RIGI que se pretende una estructura legal para la libertad no es más que el andamiaje jurídico de la dependencia y la entrega. ¿Donde están las instituciones nacionales? ¿Donde están los representantes del pueblo?. Todos ellos, quienes permitieron el asalto a nuestra soberanía son los responsables de una cultura de la desnacionalización y de la disolución de una identidad propia.


Por Horacio Rovelli

La connivencia entre el capital financiero local e internacional y el Club de Petróleo, club donde están asociadas las grandes empresas hidrocarburiferas nacionales y extranjeras, le permite acumular capital en el pasado, en el presente  y en el futuro, a costa de la exclusión social, la potenciación de la pobreza, y la apropiación de las reservas petroleras, gasífera y mineras que le pertenece a todo el pueblo argentino y a las generaciones venideras.

El mecanismo siempre es el mismo, endeudan al Estado para beneficio exclusivo del capital financiero y, esa deuda toma una magnitud que es imposible pagar con los recursos corrientes, entonces los acreedores piden a cambio el patrimonio nacional, no otra cosa es en el presente, el RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones) que es un Estado dentro del Estado argentino, con sus propia leyes y normas, con justicia externa incluida el CIADI , que prioriza la exportación en desmedro del mercado interno (no tienen la obligación de abastecer al mercado local) y que al cuarto año no tienen la obligación de vender los dólares que exportan en la Argentina .

El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner (2011-2015) había dejado una deuda bruta de 222.703 millones de dólares, el 60% de la misma era intra sector público (en poder del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSeS , de los bancos oficiales, de distintos fondos fiduciarios argentinos, etc.), 9% con organismos internacionales (unos 20.043 millones de dólares, no teníamos deuda con el FMI al que se le había pagado todas las acreencias en enero de 2006) y, 31% con el  sector privado (unos 69.038 millones de dólares)  Por lo tanto, la deuda externa en poder de organismos internacionales y bonistas privados era de 89.081 millones de dólares.

En el gobierno de Cambiemos (2015-2019) se incrementa la deuda por 97.927 millones de dólares, de los cuales  44.559,9 millones de dólares es con el FMI.  En forma sistemática se fugan unos 86.200 millones, y las empresas que compraron esos dólares en su amplia mayoría, no lo pueden demostrar en sus ejercicios contables (evasión y fuga) fácilmente verificable con estudiar esos balances.  Pero ni la justicia, ni el poder ejecutivo, ni el poder legislativo, más allá que en este último caso tenía  sanción del Senado de la Nación el proyecto encabezado por Oscar Parilli, que nunca fue llevado al recinto de la Cámara baja, que exigía su investigación.

El gobierno de Alberto Fernández (2019-2023) aceptó toda la deuda heredada de la gestión de Macri, no la investigó y la renegoció para que se pague, como la está pagando el pueblo argentino.

En ese contexto, el BCRA (Banco Central de la República Argentina) del gobierno de Alberto Fernández   le pagó fortuna a los grandes bancos privados del país por tener bonitas y numerosas sucursales para captar depósitos y, en lugar de financiar el trabajo y la producción, sin correr ningún riesgo compraron Leliq (letras de liquidez del Banco Central de la República Argentina) y otros pasivos remunerados de la autoridad monetaria.

El crédito al sector privado es el 6,5% del PIB (era más de tres veces mayor en el año 2015), de los cuales, la mitad son préstamos comerciales y, la otra mitad personales (tarjeta de créditos, prendas de bienes durables, descubierto en cuenta corriente y/o caja de ahorro, etc.), porque la mayor parte de las imposiciones que captan las entidades financieras, básicamente, se la prestaban al BCRA para nada, solo para que no se pasen a dólares, esto es, nunca se uso esa plata que el BCRA acrecentó sideralmente con los intereses que devengaban, solo sirvió para que los banqueros ganaran fortuna con ello a costa del BCRA. Y el Ministerio de Economía actual (Luis Caputo)  y el BCRA (Santiago Bausili) acuerdan transferir la deuda de las Leliq y otros encajes remunerados al Tesoro de la Nación, no para que financie el déficit fiscal, sino para convertir el pasivo de los bancos (para que no quiebren) en Letras del Tesoro de la Nación ajustables por inflación. O sea el Estado liberal anarco capitalista absorbe deuda de los bancos para que sea deuda bruta argentina. La “bomba” de las Leliq la solucionó el tándem Caputo-Bausili, transformándolo en deuda bruta de la nación (léase el pueblo) argentino.

Comparamos la situación entre el último día hábil del anterior gobierno y  el 31 de mayo 2024, en que el total de encajes remunerados asciende a $ 18.489.248 millones, que al tipo de cambio oficial de esa fecha de $ 933,76.- significa 19.800 millones de dólares.  Cuando el total de encajes remunerados (esterilización) fue de $ 21.023.700 millones el 7 de diciembre 2023 (al tipo de cambio oficial de $ 400.- significó el equivalente a 52.560 millones de dólares) por ende, la deuda bruta del Tesoro de la Nación se incrementó por este mecanismo en 32.760 millones de dólares.

Negocio de los bancos, generado en los gobiernos de Cambiemos y del Frente de Todos,  que la administración de Caputo-Bausili consolidan convirtiéndose en Letras de Tesoro  y aumentando la deuda bruta en 32.760 millones de dólares.  Todos en silencio, sin oposición parlamentaria ni del gobierno anterior, porque se benefician los mismos de siempre, con los cómplices y partícipes necesarios, y en ese cobarde silencio, se transforma en deuda pública que paga el pueblo argentino.

LA IRRACIONALIDAD DE LA DEUDA PÚBLICA

A la gestión del frente de Todos y su continuación y perfeccionamiento por la gestión de Caputo-Bausili, la no investigación de la deuda de Cambiemos, y a la salvación de los banqueros que operan en el país, debe sumarse:

a)            El déficit fiscal del año 2023, estimado por la actual Secretaría de Hacienda en 5,13% del PIB (es en pesos pero equivalente a 24.624 millones de dólares), también  financiado con títulos de deuda interna del Tesoro de la Nación, también, en su gran mayoría ajustables por inflación, aumentando la deuda bruta argentina.

b)           Finalmente el reconocimiento de los fuertes intereses que estos títulos del Tesoro de la Nación devengan (ajustados generalmente por la inflación) en los primeros cinco meses del año (hasta el 31 de mayo 2024)  por 7.617 millones de dólares (es en pesos pero la Secretaría de Finanzas de la Nación hace la conversión a dólares al tipo de cambio oficial). 

Por lo tanto la deuda crece  en cinco meses del gobierno de Milei en forma sideral, por 65.000 millones de dólares.

Un nivel de deuda que crece exponencialmente mes a mes y que una devaluación no atenúa porque el pass through  haría que los títulos en pesos (que son  mayoritariamente los títulos emitidos por la anterior y por la actual administración, se beneficiarían con la inflación.

LA IRRACIONALIDAD DEL AJUSTE FISCAL

Los intereses ganados por los tenedores de títulos de deuda interna en los primeros cinco meses del año 2024 por 7.617 millones de dólares, es mucho mayor que el brutal ajuste sobre los jubilados, sobre las provincias, y sobre la obra pública.

El total del gasto público acumulado por la Administración Nacional en los primeros cinco meses del año 2024 asciende a  31.466.709,3 millones, por ende el interés devengado por los títulos de deuda interna es el 25% de dicho gasto.  Todo el ajuste fiscal realizado por el gobierno de Milei no alcanza a ser la mitad de los 7.617 millones de dólares devengados en cinco meses del año 2024.

El grado de crueldad  hacia la población,  en un irracional y brutal ajuste fiscal, iniciado por la cobardía de no investigar quienes se beneficiaron con la deuda tomada por el gobierno de Cambiemos, y  en el presente, el pago exorbitante a los acreedores.

Más deuda  ante un PIB que el FMI infiere que caerá este año en un 3,5% y, en un gasto público que el gobierno pretende reducir aún más, profundizando la depresión económica y con ello la exclusión social.

Los pagos en moneda extranjera en julio 2024 ascienden a más de 6.000 millones de dólares, según datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso Nacional.

a)            645 millones de dólares se le deberán abonar al FMI

b)           A otros organismos multilaterales les deben abonar 431 millones de dólares (301 millones de dólares de capital y 130 millones de dólares en intereses).

c)            El 9 de julio se deberán pagar 2.558 millones de dólares en títulos públicos

d)           Las Letras Intransferibles suman 2.652 millones de dólares (capital) y 217 millones de dólares (intereses).

Si bien es cierto que se puede acordar con los acreedores (organismos internacionales de créditos incluido el FMI) y con los principales tenedores de títulos de deuda externa (BlackRock, Vanguard, PIMCO, Franklin Templeton, etc. y compañías de seguros, bancos etc. mayoritariamente de los EEUU), también es cierto,  que van a pedir una mayor ventaja  a cambio.

 

A  su vez en el mediano plazo se debe afrontar la deuda externa por pagos de capital  e intereses para los años 2025, 2026 y 2027 (en este último año se debe sumar el BOPREAL  por no menos de 36.000 millones de dólares por deuda con los importadores).

Con un profundo desconocimiento de la economía Argentina en general y de la administración del Estado en particular, el gobierno actual, presidido por Javier Milei, cree que subordinándose al RIGI (Régimen de Incentivos  a Grandes Inversiones) conseguirá los dólares por el crecimiento de las exportaciones e inversiones directas, que solo liquidaran en cuatro años (el mandato presidencial), pero que permite cambiar una deuda que no benefició al pueblo argentino por la cesión de nuestros recursos naturales.

Con ello cierra el objetivo de los acreedores: A cambio de papeles de deuda se apropian del patrimonio esencialmente energético y minero de nuestro país. Y es esa la connivencia entre la deuda generada por Cambiemos, la renta financiera de las Leliq y demás pasivos remunerados de Alberto Fernández, y el Club de Petróleo mentor y propiciador del RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones).

El origen del fuerte y descomunal endeudamiento es la deuda de 97.927 millones de dólares que engendró el gobierno de Cambiemos, que  aceptó y no investigó el gobierno del Frente de Todos,  refinanciando la misma   y generando encajes remunerados del BCRA y déficit fiscal. 

Su continuación y perfeccionamiento es cuando el  tándem Caputo-Bausili “titulariza” la deuda en bonos del Tesoro de la Nación con fuertes rendimientos al ser ajustados por inflación que, supera el crecimiento del tipo de cambio después de la devaluación del 12 de diciembre de 2023, reeditando la bicicleta financiera o carry trade. Todo ese mecanismo de deuda y bicicleta financiera para llevarnos a una mera factoría exportadora con nuevos ciclos de endeudamiento  que pagará el pueblo argentino (como hizo el actual gobierno de Milei con los pasivos remunerados del BCRA y el déficit  fiscal de la administración de Alberto Fernández).

Como se puede calificar a este gobierno y a los 134 diputados  y los 38 senadores nacionales que levantaron la mano para hacer ley este nuevo estatuto del coloniaje  llamado Ley Base y Punto de partida para la libertad de los argentinos. 

Los recursos naturales pertenecen al pueblo argentino y  a las generaciones futuras de argentino, no a un gobierno y a los corruptos legisladores que propician su enajenación y entrega. 

Cedemos nuestros recursos naturales y después nos volvemos a endeudar para repetir el procedimiento, cumpliendo lo que dijo no bien asumió  como embajador de los EEUU en la Argentina, Mark Stanley: “La Argentina tiene lo que el mundo necesita”. 

NO HAY DOLARES

En junio 2024, el BCRA terminó con una posición vendedora en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), con una merma de 47 millones de dólares,  después de siete meses consecutivos de acumulación a través de esta vía, cuando el segundo semestre del año 2024 es más complicado para el ingreso de dólares, dado que la liquidación importante de las exportaciones de la cosecha gruesa (básicamente maíz y soja) se realiza entre mediados de marzo y junio y se realizó en “cuenta gotas”:

En ese marco, en que los grandes acopiadores y comercializadores de granos: Cargill SA, Viterra Argentina SA, Louis Dreyfus Company,  ADM, Cofco International, Molinos Agro SA (Molinos Río de la Plata), Aceitera General Deheza, ACA y FACA (son grandes cooperativas agrícolas) liquidan como dijo el Presidente de CIARA, Gustavo Idígoras, en lo estrictamente necesario para cubrir costos, disconforme con el valor oficial del dólar en el país.

Tras haber aprobado el Congreso de la Nación, el jueves 27 de junio 2024  la llamada Ley Base y Punto de partida para la libertad de los argentinos, y dentro de ella el RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones), Caputo y Bausili convocan a una conferencia de prensa el viernes 28 de junio 2024 con el  fin explícito de sostener el sistema de crawling peg del dólar, para que se incremente en un 2% mensual, de esa forma el precio oficial del dólar sería de  $1.016 el lunes 30 de diciembre de 2024,  contra una inflación que pronostican en términos del 4,5% mensual.

Para ello dijeron que las causas de la inflación en la Argentina es el déficit fiscal y su financiamiento por el BCRA.

El déficit fiscal tras la paralización de la obra pública, menores subsidios a la energía, y la licuación de los gastos sociales y transferencias, entre otros a las provincias y a los comedores comunitarios y merenderos, despido del personal público , etc.  hace que en mayo 2024 la Administración Nacional registe un superávit primario de $2.332.205 millones, que se reduce a un  superávit financiero de  $1.183.571 millones por los pagos de intereses.

Paralelamente el Impuesto PAIS  que grava la compra de dólares, recaudó a mayo de 2024 la suma de $ 2.813.366 millones, suma mayor que el superávit primario, por lo que si se pretende “levantar el cepo cambiario”  deben derogar dicho gravamen y se acabó el superávit logrado.

Pero en ese precario superávit fiscal, que seguramente será muy menor a junio de 2024, donde deben pagar el aguinaldo por un lado y, porque en junio disminuyó fuertemente la recaudación, fruto de la depresión económica, donde los principales tributos están ligados al nivel de actividad interna (IVA, Impuesto a los débitos y créditos bancarios, aporte y contribuciones previsionales, etc.) imponen la severidad monetaria.

Esto es,  en la conferencia de prensa del día 28 de junio de 2024, Caputo y Bausili sostuvieron que las otras dos causas de la emisión monetaria son el pago de los intereses de los encajes remunerados, y la compra de divisas esencialmente a los exportadores.

Es más reconocieron que en el gobierno de Alberto Fernández, el 40% de la emisión monetaria era para pagar los intereses de las Leliq, Notaliq y pases pasivos (encajes remunerados), que era más del doble de los que se emitía para financiar al Tesoro de la Nación.

Entonces propusieron seguir convirtiendo los pasivos remunerados del BCRA en deuda pública nacional (en Títulos del Tesoro de la Nación) y procedieron en consecuencia de manera tal que, el lunes 1 de julio 2024 traspasaron deuda del BCRA con los bancos por 6,5 billones de pesos (equivalente a 6.500 millones de dólares).

Pero esa deuda que le sacan a los bancos y nos trasladan a todos los argentinos, indica a quienes beneficia ya quienes perjudica.

El Tesoro de la Nación emite  las Letra de Regulación Monetaria que sustituirán a los pases pasivos que emite el Banco Central. Pero la contrapartida de esa letra -los pesos que sobren en los bancos y que haya que esterilizar- quedará en el BCRA. Con esos pesos, el BCRA garantizará la liquidez del sistema, ante eventuales retiros de depósitos. El Tesoro de la Nación que se endeuda y paga los intereses de esa mayor deuda, no los usará para financiar el gasto público.

Por lo tanto, el Tesoro deberá obtener un superávit financiero mayor para poder pagar esos intereses.  El total de encajes remunerados al 28 de junio de 2024 era de  $17,5 billones ,  no sabemos a qué tasa las pagará el Tesoro, inferimos que al menos como la inflación (siempre mayor a la devaluación esperada del dólar en el crawling peg del 2% mensual), supongamos al 4% mensual significa que deberá pagarle a los bancos  700.000 millones de pesos por mes de intereses. Eso explica que las entidades privadas de capital internacional nucleadas en ABA, y los bancos privados nacionales nucleados en ADEBA, y la banca especializada agrupada en ABE expresaran inmediatamente su apoyo.

Trasladarle la deuda del BCRA al Tesoro de la Nación permitirá no condicionar la política monetaria con emisión endógena (los pesos que el Central emite para pagar los intereses de sus pasivos remunerados), por lo que seguramente la tasa de referencia del BCRA (hoy en 40% anual) va a subir superando incluso la inflación (tasas de interés positiva acordado con el FMI) para desactivar la demanda de dólares. 

El objetivo es que las tasas sean positivas, que el BCRA deje de pagar intereses por encajes remunerados, y que el Tesoro le pague a los bancos intereses con superávit fiscal.  Pero no dicen cual es el costo en deuda pública y en el mayor ajuste fiscal para poder pagar los nuevos intereses que la transferencia de los encajes remunerados al Tesoro de la Nación significan.

EN SINTESIS

Aceptar la deuda generada en el gobierno de Cambiemos, más la deuda por déficit fiscal y por expansión de los encajes remunerados del BCRA que creó la administración de Alberto Fernández,  hace que el gobierno de Javier Milei convierta todo en deuda pública, tornándola impagable aún cediendo como se hace con la ley colonial de Base y Punto de partida para la libertad de los argentinos de nuestros recursos naturales.

Pero aún así, el Tesoro de la Nación  no cuentan con los dólares en el presente, que por más negociación que realicen con los acreedores, implica que deberían  tener no menos de 6.000 o 7.000 millones de dólares.

Nadie se los presta,  pero tienen un recurso extraordinario, confiscar total o parcialmente los dólares que reciben los bancos en depósitos del público que, al 1 de julio de 2024 asciende a 13.305 millones de dólares.

Existe un antecedente, el llamado Plan Bonex del 28 de  diciembre de 1989, gobierno de Carlos Menem, a quién Milei admira y pretende copiar

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