07/02/2026 - Edición Nº1985

Cultura | 6 feb 2026

QUEBRACHO

HISTORIA DE LA CUESTION AGRARIA EN LA ARGENTINA - Parte 12- LA FORESTAL.

Entrega número 12 de la historia focalizada en el tema agrario. Se trata de una parte de la historia de nuestro país, un país colonial, del sur global, como consecuencia dependiente y subdesarrollado, servidor de intereses ajenos a la vida de su pueblo, que desde el golpe cívico y económico de 1976 a reprimarizado su economía sirviendo al desarrollo ajeno en detrimento propio, por el ejercicio del poder de una clase dominante perfectamente adaptada históricamente como un engranaje más del sistema capitalista mundial liderado por potencias imperiales, primero por Inglaterra y posteriormente por EEUU. La idea es presentar en forma amena y rigurosa, distintas notas que den continuidad al relato histórico y emancipador que aspiramos al exponerlas


Por Santiago Ali Brouchoud (*)

En el capítulo IX de esta serie nos referimos a la influencia económica y política de Gran Bretaña, pero la importancia enorme de la empresa La Forestal amerita su tratamiento individual. 

La Forestal fue una compañía de mayoría británica pero que incluía capitales franceses y alemanes. La empresa explotó los bosques de quebracho en el Norte de Santa Fe y el Sur del Chaco entre fines del siglo XIX y mediados del XX, extrayendo tanino para curtir cuero, además de producir durmientes para el ferrocarril y rollizos. La compañía fundó pueblos, construyó infraestructura y funcionó como un Estado dentro del Estado, con servicios propios y control sobre los trabajadores y el comercio. Finalmente se retiraron en 1963 dejando un importante daño ambiental y social. Según un informe del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina), la desertificación y devastación de los bosques naturales en la Provincia de Santa Fe es resultado del tipo de explotación forestal realizada por La Forestal y otras empresas similares.

Junto a la Semana Trágica (talleres Vasena) en la ciudad de Buenos Aires y la huelga de los peones rurales (Patagonia Trágica), el conflicto de La Forestal significó el punto más alto de la lucha obrera del primer cuarto de siglo en la Argentina.

La compañía era propietaria de 2.000.000 de hectáreas, bosques de quebracho, plantas de tanino, 400 km de vías férreas propias, y contaba con 20.000 empleados. Como ya dijimos era un Estado dentro del Estado con pueblos y puertos manejados por la compañía que controlaba la policía, y a partir de las huelgas de 1919, a las que enseguida nos referiremos, constituyó un cuerpo propio de Gendarmería volante, autorizada por el gobernador radical Mosca.

Además de monopolizar el comercio y la Justicia, La Forestal organizaba en su provecho el trabajo de los obrajeros (hacheros, carreros y peones de playa) a través de contratistas, que eran los que entregaban las herramientas de trabajo y se ocupaban de reclutar a trabajadores siempre bajo la supervisión de los agentes de la empresa. La mayoría de los hacheros eran migrantes internos de Corrientes, Santiago del Estero y otras provincias del Noroeste argentino. El pago en general era a través de vales y fichas que volvían a manos de los contratistas a cambio de alimentos y bebidas. Los alimentos sólo se podían obtener en los almacenes de La Forestal, y en toda la región estaba prohibido el comercio minorista, asegurando de este modo el monopolio completo. Los obrajes eran lugares de población transitoria en los quebrachales de una zona determinada, con terribles consecuencias ambientales (desertificación). Cuando se cerraba la explotación en determinada zona los obreros eran trasladados con sus familias hacia a otra zona a explotar. La vida de los trabajadores y sus familias era de suma precariedad. Habitaban en casas de pisos de tierra y techos de paja y muchas veces dormían en el suelo.

Por supuesto esta vida penosa que la empresa imponía a su personal no era muy diferente a la de otras zonas del país con otros patrones, y sirve para demostrar que la “época dorada” de la Argentina “granero del mundo” beneficiaba sólo a unos pocos, mientras las grandes mayorías estaban sumidas en la miseria. En ese sentido, suele destacarse el elevado ingreso per cápita del período, pero se trata de un promedio que oculta las marcadas desigualdades socioeconómicas existentes.

Con estas consideraciones, abordaremos ahora el núcleo del tema que nos ocupa: las luchas de los trabajadores. Éstas tuvieron lugar entre 1919 y 1921, durante el primer período presidencial de Hipólito Yrigoyen, en el marco de una situación que se acercaba a la servidumbre, y fueron fuertemente reprimidas. A la vez, estuvieron directamente influenciadas por el contexto internacional, en particular por la Revolución rusa de octubre de 1917 (liderada por Lenín y Trosky).

Para ese momento, los trabajadores de La Forestal habían construido una sólida organización sindical afiliada a la Federación Obrera Regional Argentina (FORA) del IX Congreso. Esta denominación corresponde a una central sindical que existió en Argentina entre 1915 y 1922, año en el que se fusiona con la Unión Sindical Argentina. En el IX Congreso de la FORA, la mayoría de los sindicatos resolvieron derogar una regla del V Congreso (1905), que obligaba a la central a adoptar como propia la ideología anarquista. Las ideologías predominantes eran el sindicalismo revolucionario (mayoritaria), socialistas y comunistas. Su poderío se cimentó en dos Federaciones: la Federación Obrera Marítima (FOM) y la Federación Obrera Ferrocarrilera (FOF). Su principal secretario general fue el sindicalista revolucionario Sebastián Marotta.

En este marco, en 1919 los trabajadores de La Forestal declararon una huelga general que finalizó con la firma de un avanzado convenio colectivo. Esto lo describen muy bien el historiador Alejandro Jasinski en su libro Revuelta obrera y masacre en La Forestal: sindicalización y violencia empresaria en tiempos de Yrigoyen, y Oscar Ainsuain y Carlos Del Frade en La Forestal. A 100 años de las grandes huelgas. Explotación y saqueo. Una historia que continúa.

Entre 1920 y 1921 la empresa incumplió el convenio y se desarrollaron nuevas huelgas. En este contexto se desarrollan en 1920 también cierres patronales (huelgas empresarias), con miles de despidos.

A partir del 29 de enero de 1921 y por tres meses se produjo un estallido social generalizado en la región con decenas de enfrentamientos armados. La represión a los obreros produjo entre 500 y 600 muertes, y era encabezada por la Gendarmería volante, a la que ya nos referimos, y la Legión Patriótica.

La experiencia histórica de La Forestal ha sido objeto de múltiples elaboraciones en el campo artístico y cultural. Ha sido tematizada en documentos fílmicos varios, como la película “Quebracho” de 1974, dirigida por Ricardo Wulicher, y un docudrama llamado “La Ruta de la Forestal”, de Pablo Ramazza. También es recomendable el cortometraje de animación “Viaje a la tierra del Quebracho”. Por otra parte, canal Á de Argentina exhibió hace pocos años un documental llamado “La Otra Historia: capítulo La Forestal”. Por su parte, Rodolfo Walsh escribió una crónica en la revista Panorama de 1969 sobre las ciudades fantasmas donde hablaba del abandono a partir del cierre de La Forestal. Por último, hay una obra conceptual musical de Enrique Llopis y Rafael Ielpi.

Recuperar la historia de La Forestal es fundamental no sólo para reconstruir un episodio silenciado de la represión hacia el movimiento obrero, sino también para rescatar la experiencia del sindicalismo revolucionario, una corriente del movimiento obrero con rasgos propios que muchas veces fue subsumida dentro del anarquismo. Al mismo tiempo, al igual que el conflicto del Grito de Alcorta, permite observar con nitidez los límites y contradicciones del radicalismo, tanto en sus corrientes personalistas como antipersonalistas, aún siendo contradictorias entre sí.

(*) Fundador del Movimiento Federal por la Soberanía Nacional. Colaborador en Argentina con el Semanario Vanguardia Campesina

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