viernes 23 de julio de 2021 - Edición Nº325

Género y Salud | 12 jun 2021

Un ginecólogo denunciado en Posadas y en Puer

Abusos en dos ciudades

Desde Populismo k abogamos por la plena igualdad de géneros y por eso procuramos denunciar toda forma de abusos, maltrato y discriminación. Tenemos una secretaría de igualdad y dinámica de géneros que procura esclarecer y combatir la violencia fruto de la desigualdad. Desmontar la complicidad de las corporaciones profesionales, la inacción del estado y el machismo patriarcal que no sólo afecta a los varones sino a muchas mujeres, es una tarea en la que estamos firmemente decididos a ayudar a erradicar. He aquí el triste relato de las víctimas de un médico perverso y su conducta repetitiva tolerada y pareciera apañada por muchos.


Luis Delacourt fue acusado por abusos en la capital de Misiones y se trasladó a la otra ciudad, donde volvió a ser denunciado.

Organizaciones feministas de la provincia de Misiones denunciaron una vez más por “abuso y violencia sexual” al ginecólogo Luis Delacourt. El médico, que en octubre del año pasado había sido denunciado en Posadas, en pocos días sumó al menos otras cuatro acusaciones, por hechos ocurridos ahora en un hospital de la ciudad de Puerto Rico, a 140 kilómetros de la capital provincial. “Me sentí abusada, no podía bañarme por miedo a tocarme, casi no podía caminar de tanto dolor y tengo pesadillas”, le dijo a Página/12 una de las víctimas.

“Este ginecólogo ya había sido denunciado cuando estaba en el Hospital Madariaga de Posadas y cuando llegó a Puerto Rico, la única medida que tomaron fue que estuviera siempre acompañado por una enfermera, pero él siempre lograba quedarse a solas con las pacientes y dejaba para el final a las más jovencitas”, le dijo a este diario Yanina Boschmann, de Feminismo Consciente, el colectivo de mujeres que viene acompañando a las víctimas.


En Puerto Rico, el ginecólogo se desempeña en el Hospital de Area y en la Clínica IMSA. Los hechos recientes ocurrieron el 27 de mayo. “Por lo general, las enfermeras del hospital se retiran a la 1 de la tarde y él se quedaba solo; primero atendía a las embarazadas y al final, a las más jóvenes”. Ese jueves 27 “quedaron al final una chica de 17 años y dos amigas de 20, que fueron las últimas y notaron que la niña de 17 salió apurada del consultorio, como nerviosa”.

Luego ingresó “una de las amigas y desde afuera, la otra escuchó gritos de dolor de su compañera”. Cuando las dos se retiraban del hospital, se abrazaron y se pusieron a llorar. El paso siguiente fue contactarse con Feminismo Consciente, que las acompañó, el 1º de junio, a realizar la denuncia judicial. Por las redes sociales, las amigas se contactaron con la chica de 17, cuya denuncia fue presentada por su madre.

“A las tres primeras pude contactarlas porque soy trabajadora social y una de las chicas de 20 es estudiante de trabajo social y la conozco”, precisó Yanina Boschmann. “Cuando hablé personalmente con las tres, me llamó la atención su relato porque fueron por consultas diferentes y a todas les hizo lo mismo”. Las chicas leyeron testimonios de denuncias anteriores contra el mismo médico y allí se pusieron muy mal, porque era lo mismo que les hizo a ellas y todas terminaron con sangrados, luego de la consulta. Dos días después se presentó una cuarta denuncia, en Puerto Rico, de una joven de 26 años que habló con Página/12. “Y hay otros casos, que hemos conocido a través de chicas que se comunicaron con nuestro portal”, dijo Yanina.

Yanina comentó que la chica que decidió hablar “lo hizo porque quiere que todos sepan que están diciendo la verdad”. En este sentido, aclaró que en Puerto Rico “es malo ser feminista y por eso hay quienes dicen que nuestro grupo es un grupo de locas, al punto que algunos periodistas locales dicen que las denunciantes están 'enseñadas' por nosotras, que todo está armado”. Recordó que a Delacourt “le desestimaron las denuncias anteriores (en Posadas) y esto no puede volver a pasar, porque si esto sigue es porque hay muchos responsables”, por no tomar las medidas correspondientes con el médico denunciado. Las nuevas denuncias fueron presentadas en la Fiscalía a cargo de Jorge Francisco Fernández, con intervención del juez Rubén Lunge.

Por ahora, la única medida contra el ginecólogo, por parte del hospital, fue “suspenderlo” en sus funciones a la espera del resultado de la investigación judicial. A la chica de 17 años se le tomó declaración en la cámara Gesell y fue examinada por el cuerpo médico forense.

“Lo que no queremos es que vuelva a pasar lo mismo que ya pasó con este ginecólogo, primero con el Colegio Médico que desestimó las denuncias y dijo que las chicas denunciantes (en Posadas) querían ensuciar al médico y luego el Ministerio de Salud, que no le dio de baja”. Yanina agregó que “finalmente el Hospital de Puerto Rico lo recibió, sabiendo las denuncias que había en su contra”.

Recalcó que “todas esas instancias fallaron y expusieron a más mujeres a ser potenciales víctimas, una vez más”. Por esa razón “la cuarta chica quiere hablar, porque quiere que todo el mundo sepa lo que le hizo este médico, dice que quiere que todos sepan el abuso sexual que ha sufrido”. La denuncia fue avalada, desde Posadas, por el colectivo feminista Acción Contra las Violencias de Géneros.

El testimonio
Aunque ella dio su nombre y apellido completos, Página/12 sólo mencionará sus iniciales. A.C. tiene 26 años y había pedido un turno para hacerse un chequeo ginecológico. Cuando entró al consultorio, Delacourt estaba hablando por teléfono y le hizo señas a la enfermera para que se retirara. En el tono burlón que mantuvo durante toda la consulta, el ginecólogo le hizo preguntas innecesarias respecto de la vida sexual de la joven. “Me pidió que me quitara toda la ropa, pero me dejé puesto el corpiño, porque no había razón para quitármelo”.

La hizo sentar en la camilla y luego “me empezó a revisar los pechos y me hizo un chiste de muy mal gusto”.

Una vez acostada en la camilla, le dijo que le iba a hacer un pap y ella comenzó a sentir un dolor muy intenso. “Yo estaba acostada y no pude ver si me hizo un tacto con la mano o si usó algún objeto”. A pesar de que ella le decía que le dolía mucho “él seguía y seguía, no paraba”. La situación duró unos 15 minutos y en un momento dado “me empezó a tocar lugares que no debía, luego se acercó con todo su cuerpo y me apoyó su miembro”.

Ella empezó a llorar, cada vez más fuerte, y la reacción de Delacourt fue decirle que “dejara de gritar”. Le dio un pañuelo para que “no saliera del consultorio con los ojos llenos de lágrimas”. A.C. le relató a este diario que cuando se estaba yendo “él me dijo que sabía que yo lo estaba odiando, porque, según él, todas las chicas lo odian y a mí me dijo: ‘Vos seguramente no me vas a querer ver nunca más'”.

“Después de lo ocurrido me sentí abusada, no podía bañarme por miedo a tocarme, casi no podía caminar de tanto dolor y empecé a tener pesadillas”.

 

A partir de las denuncias en su contra en octubre de 2020, en Posadas, se tomó conocimiento de otros hechos similares que se le atribuyen y que ocurrieron en 2018.

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