jueves 13 de junio de 2024 - Edición Nº1381

Economía y Política | 28 may 2023

Inventamos o perecemos

CRISTINA Y LA SOBERANÍA TECNOLÓGICA

Es fundamental acertar con la mirada del mundo actual tal como se presenta. Vimos la respuesta de los laboratorio frente a los Estados durante la pandemia , estamos viendo como el mundo se va configurando multipolar, con los distintos bloques económicos que se comienzan a asociar, mientras que otros presentan coyunturas complejas como la Comunidad Económica Europea y básicamente vemos como la disputa sigue siendo Estado vs Mercado. Para nuestro país especialmente, país subdesarrollado, condicionado en su política económica, con aproximadamente el 70% de su economía trasnacionalizada, o sea al servicio de intereses que nunca coinciden con lo de nuestra población; es fundamental que el Estado lleve adelante la planificación y conducción del desarrollo tecnológico, para lo cual debe hacerse de la dirección del ahorro nacional y de los recursos estratégicos. De lo contrario seguiremos siendo el furgón de cola una globalización que está terminado su ciclo así como la conocimos. No hay único bloque económico como tampoco hay más pensamiento único. Nuestra clase domínante parasitaria y entreguista pretende profundizar el camino que conoce, el de la dependencia, por eso un satélite puede ser comparado con una heladera que vuela, y por eso en algún momento entregamos YPF, nuestra empresa Estatal insigne


POR EDUARDO DVORKIN (*)

El crecimiento del PIB es condición necesaria, pero no suficiente, para que nuestro país se desarrolle. El desarrollo implica, además del crecimiento del PIB, un círculo virtuoso: incluir en el mercado cantidades crecientes de personas con capacidad de consumir, lo que demanda un incremento productivo que factibilice esos mayores consumos. Esto, a su vez, implica el crecimiento de puestos de trabajo y más inclusión en el mercado.

Analizando estadísticas del Banco Mundial y de la World Inequality Database (cuyo uno de sus co-directores es Thomas Piketty), llegamos a las siguientes conclusiones:

Con excepción de Estados Unidos, los países con mayor PIB per cápita desarrollaron, aún en el hoy ineludible marco del modo de producción capitalista, sociedades más equitativas. Crecer es necesario.

En nuestro país, el peronismo-kirchnerismo pudo desarrollar un nivel de equidad mayor que el que, extrapolando de las estadísticas, se correspondería con nuestro PIB. Este crecimiento de la igualdad ha sufrido los periódicos retrocesos impuestos por los gobiernos de derecha, ya sean dictatoriales o de origen electoral (ver). El gobierno de Carlos Menem fue un caso típico de crecimiento del PIB per cápita con crecimiento de la desigualdad, mientras que los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández combinaron el crecimiento del PIB per cápita con el crecimiento de la igualdad. El gobierno de Mauricio Macri produjo el simultáneo decrecimiento de ambos indicadores.

 El rol del Estado

Un país exportador de materia prima e importador de tecnología está condenado a ser un país con un alto nivel de desigualdad.

Decía Cristina el 25 de mayo:

 “No alcanza únicamente con la materia prima. Tenemos que agregar valor, incorporarle tecnología para que haya trabajo de calidad y buenos salarios, que es lo que el país necesita. Y se puede hacer, porque nosotros lo hicimos durante 12 años y medio.”

 “Tenemos recursos estratégicos extraordinarios. Gracias a ‘los kukas’ también recuperamos Vaca Muerta. Recuperación ‘kuka’: litio, materiales raros. Debemos tener mirada estratégica, que vengan a explotarlo, pero queremos… no digo que los autos los hagan acá eléctricos, ¡pero por lo menos, hermano, una parte de la batería o la batería entera hacela acá, si te la estás llevando toda!”

 

En la producción de gas y de petróleo, cuando YPF estaba en manos de Repsol, se había impuesto como “sentido común” que en nuestro país el petróleo era escaso y en vías de agotamiento. Claro, la empresa española no invertía en exploración y se limitaba a producir de lo ya explorado, exportando sus ganancias.

Posteriormente la YPF nacionalizada y controlada por el Estado nacional pudo desarrollar Vaca Muerta, transformando la situación energética del país.

Vaca Muerta, junto al gasoducto Presidente Néstor Kirchner (desarrollado por el Estado nacional con la participación de empresas privadas) y otros gasoductos a ser construidos, no solamente permitirán que no usemos divisas imprescindibles para el desarrollo de nuestra incompleta industria argentina en la importación de combustibles, sino que habilitarán que la Argentina comience a exportar gas y petróleo, comenzando así un proceso de reversión de nuestro balance de divisas. Vaca Muerta no es solamente un emprendimiento extractivo, sino que incorpora la producción de insumos y equipos nacionales e impulsa la participación del sector científico nacional en su desarrollo tecnológico.

Vaca Muerta demuestra cómo una industria controlada por el Estado alcanza niveles de eficiencia productiva mayores que los de industrias privadas.

 En el campo del aseguramiento de la integridad estructural de gasoductos, YPF Tecnología (Y-TEC, 51% YPF-49% CONICET) está desarrollando con INVAP (empresa propiedad de un Estado provincial) y el Centro de Investigación en Métodos Computacionales-CIMEC (CONICET-Universidad Nacional del Litoral) equipos y procedimientos que incluyen la participación de empresas privadas.

En el campo de las energías no convencionales, Y-TEC está desarrollando con tecnología propia y en sociedad con la Universidad Nacional de La Plata-UNLP y CONICET una planta de celdas para baterías de litio. Asimismo, Y-TEC está desarrollando encadenamientos productivos aguas arriba:

Planta de producción de material catódico LFP, de mayor seguridad que otros materiales catódicos. El proceso de síntesis del LFP que se usará en esta planta fue desarrollado por los investigadores y tecnólogos de Y-TEC;

  • planta de producción de grafito;
  • desarrollo en conjunto con CNEA, CEQUINOR (CONICET-UNLP) y CITEDEF (Ministerio de Defensa) del electrolito para las celdas de litio;
  • desarrollo junto a CONICET de un BMS “inteligente” ad hoc para plantas de celdas de baja producción.

También en el campo de las energías no convencionales debe partirse de la base de que el desarrollo de la industria del hidrógeno no consiste en importar generadores eólicos y electrolizadores para exportar hidrógeno verde, ya que esto es simplemente “exportar viento patagónico”. Y-TEC está desarrollando, en sociedad con varios institutos de CONICET, un electrolizador alcalino de alta potencia. Este desarrollo también tracciona de las industrias pymes nacionales para poder llegar a producir, por ejemplo, electrodos de níquel poroso.

Durante el gobierno de Néstor se logró la producción nacional en INVAP de radares secundarios para el control del tráfico de los aeropuertos y de radares primarios para el control de aviones que puedan irrumpir en el espacio aéreo soberano. Estos radares están siendo hoy exportados.

Durante los gobiernos de Néstor y de Cristina hubo un fuerte impulso a una industria de alta tecnología, como la industria satelital. Los satélites geoestacionarios ARSAT 1 y 2 fueron paradigmáticos: un desarrollo encabezado por una industria controlada por un Estado provincial (INVAP), que involucró a una gran cantidad de pymes y de institutos de investigación científica.

Los ARSAT no fueron los satélites estacionarios ni más modernos ni más baratos frente a alternativas de posible importación, pero fueron la base de una incipiente industria satelital. Este desarrollo fue detenido durante los cuatro años de gobierno de Mauricio Macri, y ahora se retomó la iniciativa.

En el sector nuclear, el Estado tiene hoy la oportunidad de poner el mayor esfuerzo posible en el desarrollo del reactor modular CAREM, de tecnología nacional, y terminarlo a tiempo para poder competir internacionalmente en el creciente mercado de los reactores modulares.

En todos los desarrollos comentados es claro que la iniciativa es de las empresas estatales, pero que las empresas privadas, lejos de ser excluidas, son traccionadas por el esfuerzo estatal.

Sin embargo, no es solamente en los desarrollos de alta tecnología en los que debemos desplegar soberanía tecnológica. En el desarrollo del barrio de la Túpac Amaru que, con el liderazgo de Milagro Sala, desplegó esta agrupación en Alto Comedero (Jujuy), los trabajadores construyeron autónomamente casas dignas, escuelas, centros de salud, museos, fábricas e incluso un parque acuático de alta calidad para los niños, con grandes piletas y juegos. (Parque acuático que debiera hacer enrojecer al jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que con enormes recursos solamente pintó pisos de algunas plazas como tristes remedos de piletas.)

Todo el desarrollo del “Cantri” de la Túpac se hizo sin recurrir a empresas contratistas, que hubiesen inflado los costos hasta tornar el desarrollo imposible.

Milagro Sala sigue pagando con su cuerpo encarcelado su osadía de independencia tecnológica… y el “Cantri” fue destrozado, para que quede claro que la derecha gobernante en Jujuy no permitirá ningún camino de soberanía tecnológica.

 * El autor es Doctor en Ingeniería. Nota de Cohete a la Luna

 

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